domingo, 7 de julio de 2013
La devaluación de lo íntimo
Lo íntimo se pierde cuando se expone a la mirada de los otros.Vemos en la TV y otros medios informativos y de comunicación, la exhibición de aspectos de la vida íntima de las personas, presentados como espectáculo. Programas de gran audiencia que desnaturalizan el concepto de intimidad, al hacerla pública e intrascendente y, lo que es peor, al mercantilizarla.
El terreno de lo íntimo se ha restringido tanto, que podría decirse que no existe como valor social ético y moral. Se toma como propiedad privada y, como tal, puede exponerse a la curiosidad de los demás, bien por interés material, o bien por exhibicionismo, o porque ha perdido su carácter íntimo al haberse hecho público repetidamente a través de los medios y las redes sociales.
El ciudadano relaja su guardia, impotente, pensando que su intimidad ya no le pertenece en exclusiva, o ya no es el dueño absoluto de ella. Está convencido de que el "gran hermano" espía nuestras vidas y que nuestra intimidad está registrada en los archivos del Poder y al alcance de muchos en las redes sociales y en los buscadores de Internet. Ha perdido valor para él mismo.No le importa mostrarla porque ha perdido la conciencia de lo que debe permanecer apartado de la mirada de los demás. La banalización de lo íntimo ha abierto las puertas al exhibicionismo y a la mercantilización de las emociones.Se ha pasado de un exagerado secretismo a un burdo destape emocional.
He oído alguna opinión sobre lo beneficioso que puede ser para sensibilizar a la sociedad respecto a cuestiones íntimas y cómo se abordan, o se lucha para superarlas, como en el caso de una enfermedad o una situación familiar difícil.Mostrarlas, sin morbo, puede generar empatía y generosidad, porque al conocer parte de la intimidad de una persona, nos acerca y sensibiliza. Pero creo que esto son excepciones.
Vender la intimidad, o utilizarla, como hacen los políticos, para convertirla en votos,degrada la ética de la sociedad y pervierte el concepto de lo íntimo.
Saludos a todos.
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